Vestidos Mujer

Guía de Compra - Vestidos

Tipos de vestidos

Vestido de noche
Si hay un tipo de vestido que se hace imprescindible en cualquier armario, ese es el vestido de fiesta (o de noche), el vestido para mujer por excelencia y que será el que mejor indique tu personalidad, ya sea romántica, formal o divertida. Este vestido tiene que tener algunos puntos básicos para que se convierta en el correcto y no en “uno más”. En primer lugar, ten en cuenta que debe darte libertad de movimiento, para poder andar y bailar sin problemas sintiéndote cómoda. Además, tiene que tener una longitud perfecta, para lo que tendrás que tener en cuenta el lugar (y el tono) de la fiesta, la hora y el tiempo que hará. Recuerda que este vestido deberá combinar bien con los accesorios que lleves, como los zapatos de tacón o el bolso (que, por lo general, se recomienda que sea pequeño).

Otros
Hay multitud de vestidos, uno para cada ocasión. Por ejemplo, tenemos los vestidos cortos, que deben quedarnos bien y sexys, pero no enseñando la ropa interior, por provocador que te parezca, ya que quedará chabacano y de baja estopa. Un vestido corto, de un color que quede bien con tu piel y tu personalidad, te hará arrasar allá por donde vas. Otros vestidos, más informales, están pensados para estar en casa, salir con amigos o vestirse de una forma menos elegante (lo que no quiere decir que son malos vestidos ni nada similar). Además, es importante destacar los vestidos de playa, muy cómodos y frescos, generalmente con flores estampados en ellos. Finalmente, ¿cómo no nombrar los vestidos de novia? Una gran variedad es muy importante para poder encontrar el vestido perfecto para tu boda. ¡Seguro que lo encuentras!

Según tu cuerpo

Rellenitas y delgadas
A la hora de elegir un vestido, si no sabes cómo debe ser, puedes escogerlo teniendo en cuenta tu cuerpo. Mírate al espejo: ¿Eres una chica muy delgada? Si tienes pocas curvas se recomienda un vestido con un corte a lo cilindro (esto es: Sin tirantes y recto). Se recomienda que escojas también un escote con relleno y marcado, para que esa zona no se quede desangelada, y ampliar la percepción de tu cintura con una faja o un gran cinturón. Otra opción es hacerte con vestidos muy ceñidos a tu cuerpo, con una falda que termine por encima de tus rodillas. Si eres delgada y tienes curvas pronunciadas (del tipo reloj de arena), se puede escoger un vestido con escote en pico con cadera que acabe en volados. Si tienes más cuerpo y usas tallas grandes, debes evitar los vestidos sin una forma predefinida: Se recomienda crear cintura con un vestido que se ciña a esta, y acentuada con un cinturón.

Otros tipos de cuerpo
Si tienes mucho pecho, deberías escoger vestidos con escotes abiertos y corte a la cintura. Preferiblemente utiliza un escote en V y faldas más sueltas (para quitar la atención de tu busto), y, ante todo, no te hagas con escotes que tengan líneas circulares, ya que lo harán ver más grande. Si tu problema es el contrario, que tienes pecho pequeño, con un vestido que tenga pliegues y llame la atención sobre el pecho conseguirás darle más énfasis. En todo caso, no compres corsés con un gran pecho que llenar. Si tienes piernas largas, para poder desviar la atención de ellas, se puede usar un escote en V profundo, que lo alargará. Puedes utilizar vestidos cortos y apretados, como recomendación.

En qué fijarse

Material
A la hora de comprar un vestido debes fijarte en varias cosas para asegurarte de que la ropa es exactamente lo que buscas. Y uno de los puntos básicos en los que fijarse es, sin duda alguna, el del material usado. Normalmente, la gran mayoría de los vestidos utilizan algodón, un producto de gran calidad que, bien tratado, puede durar muchísimo tiempo en tu armario. Por supuesto, si uno quiere gastarse más dinero, puede hacerlo gracias a otros materiales, como los vestidos de cachemir, de terciopelo, seda o cuero. Obviamente, cada material tiene su momento y su lugar, y debes tener en cuenta cuándo ponerte un tipo de ropa u otra. Intenta, en todo momento, desentonar lo menos posible.

Talla
Obviamente, de nada nos vale un vestido si nos queda demasiado ancho o demasiado estrecho, para lo cual tendremos que saber nuestra talla. Ten claros dos puntos: El primero, cada fabricante tiene su propio estándar de talla, y por ello, aunque puedas tener una talla más habitual, ésta pueda variar según dónde compres. El segundo, deja a un lado la cabezonería: Si no puedes entrar en un vestido que, a priori, te parece ideal y perfecto, solo que una talla mayor o menor que la tuya, déjalo a un lado y sigue buscando. ¡Es mejor que parecer metida a presión!

Consejos

Cómo combinar
Obviamente, los vestidos deben combinar con el resto de tus accesorios, aunque, principalmente con tus zapatos. No hace falta que sigas las grandes tendencias del momento, pero sí puedes seguir algunos consejos. Para cada vestido hay una buena combinación, y no tiene por qué ser siempre un zapato de tacón del mismo vestido. Por ejemplo, si se lleva un vestido muy llamativo, unos zapatos de colores neutros harán una labor perfecta. Si tienes unas piernas estilizadas, puedes ponerte unas sandalias con una gran plataforma, que te quedará estupendamente bien.

Más
Puedes elegir tu vestido basándote en el color de tu piel, para ver cómo te queda mejor y favorecer tu imagen. Por ejemplo, si tenemos una piel clara, nos quedarán bien los colores como el negro, el rojo o el plateado, que son intensos. A quien no es ni muy moreno ni muy blanco le quedará muy bien prácticamente todo color, y a las chicas con quien morena les quedarán bien los tonos no muy vibrantes y más tranquilos, como el pastel o el verde apagado. Las chicas con piel oscura directamente deberán utilizar colores que contrasten con ellas, como el blanco, el amarillo vibrante o el verde oscuro.